Intervención Embajadora Luz Elena Baños Rivas en la sesión ordinaria de la Comisión de Asuntos Jurídicos y Políticos de la OEA sobre el seguimiento mandatos de implementación de la Carta Democrática Interamericana

27 de febrero de 2020

 

Muchas gracias, señor Presidente:

 

 

México toma nota de la exposición ofrecida esta tarde por el Secretario Francisco Guerrero. La exposición debe servir para reflexionar sobre la conformación del rumbo que deseamos recorrer para fortalecer el legado democrático del continente.

 

En ese sentido, México quiere subrayar el vínculo natural que une a la democracia con el multilateralismo. Ambos toman la norma jurídica como parámetro, la negociación como herramienta permanente y el diálogo como uno de sus fines. Al hacerlo permiten la gobernabilidad sostenible, aportando espacios iguales, para voces distintas, que comparten objetivos comunes.

 

Defender y potenciar el escenario democrático es tarea de todos. No hacerlo abre posibles escenarios donde visiones sectarias de la democracia instrumentalicen sus principios fundamentales y los del multilateralismo como justificación de acciones contra la democracia.

 

Un multilateralismo antidemocrático, representaría el mayor de los sinsentidos, prolongando las desigualdades, la violencia y las crisis sociales; causando insatisfacción ciudadana, descrédito en la democracia y la unilateralidad en las acciones entre Estados.

 

Evitar que esto suceda exige el mutuo fortalecimiento de la democracia y el multilateralismo desde el ámbito de la Organización. Ese deber nos corresponde a todos. La Carta Democrática Interamericana es uno de los instrumentos básicos de la actuación de la OEA y debe usarse de acuerdo a los objetivos de la OEA, sin extralimitar su alcance.

 

Es imperativo recordar que con este instrumento se avanzó en la codificación del derecho internacional, a través de una vertiente suplementaria del principio de igualdad jurídica de los Estados. Es decir, un principio de correspondencia entre derechos y obligaciones de los Estados como reflejo de los principios democráticos nacionales y hacia la Organización.

 

En otras palabras, generar un compromiso real entre los Estados y la Organización que ofrezca la capacidad de actuar con moderación como ejemplo de conducta resulta vital para ofrecer igualdad y certeza a todas las sociedades democráticas del hemisferio. La consolidación de la democracia en el multilateralismo parte de la congruencia entre lo que puede exigirse a los demás, en relación con aquello que se está dispuesto a ofrecer.

 

México aboga por el fortalecimiento del ámbito multilateral porque ofrece certeza para la democracia.

 

Corresponde a los Estados lograr una democracia sólida, de voz autónoma, útil para promover coincidencias sin aumentar diferencias, que aporte equilibrio a este foro y consolide una práctica multilateral efectiva. La Carta Democrática aporta claridad al respecto pues en la defensa de la democracia y al exigir su respeto, ningún Estado posee menos obligaciones ni más derechos que los demás, lo que debe evitar conductas antidemocráticas a nivel multilateral.

 

Corresponde a la propia Organización, como institución creada para la resolución multilateral de los conflictos políticos que involucran a todos los países del continente, trabajar para colaborar, complementando la institucionalidad de nuestros países. La Carta Democrática es reflejo de lo conveniente que es precisar el alcance de las competencias de la Organización mediante su lectura y actuación responsables, porque la OEA no debe tomar facultades que no le corresponden, hacerlo constituye una riesgosa práctica y un precedente que debilita su institucionalidad.

 

La legitimidad lograda mediante la aplicación imparcial del derecho internacional es condición obligatoria para que la democracia y el multilateralismo subsistan.

 

Por ello el deber subsidiario de la Organización para la promoción de la democracia, no admite interpretaciones matizadas. Lograr la transición o la consolidación democrática, es tarea de los Estados. El acompañamiento respetuoso y equilibrado en favor de una transición democrática es labor de la Organización en el marco de su mandato.

 

Dado que la democracia no se agota en la expresión del voto, ni las oportunidades de la OEA para brindar su apoyo culminan con visitas técnicas durante los procesos electorales, México celebra el compromiso de la OEA para garantizar la consolidación de su liderazgo en el marco de sus mandatos.

 

México considera que el cumplimiento de nuestros compromisos garantizará que las herramientas del multilateralismo sean encausadas, con certeza, igualdad y efectividad a favor de la democracia desde la arena multilateral.

 

Mi país expresa su compromiso con hacer de la democracia y el multilateralismo los instrumentos para consolidar sociedades más justas, libres y prósperas a través del diseño e instrumentación de soluciones sostenibles a los problemas comunes que nos aquejan, lejos de tentaciones injerencistas y de soluciones de fuerza cuyo uso representa un fracaso de las prácticas democráticas y del espíritu multilateral.

 

Muchas gracias, Señor Presidente.